Sobre mí
Soy Ivone, y hace más de 30 años descubrí que mi vocación no era solo embellecer, sino crear un espacio donde cada mujer se sienta escuchada, cuidada y valorada. Cada servicio que ofrezco lleva mi sello personal: atención al detalle, técnicas certificadas y, sobre todo, cercanía.
El comienzo
Me casé con 18 años; siempre quise trabajar, no soy de quedarme quieta. Tuve a mi primer hijo y, mientras crecía y con mi peque en brazos, pensé que ya era tiempo de hacer algo que de verdad me gustara. Y, por esas cosas de la vida, los interrogantes van creciendo: “¿y si te divorcias?”, “¿y si no te va bien?”… Así que empecé a estudiar estética y peluquería. Me ayudó mi hermana Tere; ella, embarazada de su niña y estudiando en la universidad, recogía a mi hijo de la academia para que yo cumpliera mi objetivo. Terminé con las mejores notas. Tuve mi peluquería: un local muy pequeño, pero lleno de esperanza.
La familia creció y llegaron tres hijos. Hubo un declive en mi matrimonio, fue momento de tomar decisiones, y cambié de continente. Todos los comienzos son difíciles: trabajé unos años limpiando, cuidando personas mayores y de camarera. Me dolía mucho no poder estar con mis hijos por las tardes, y así estuve dos años. En ese tiempo, mi objetivo era claro: ser madre de verdad, estar presente. Hice un curso de estética y peluquería con la idea de montar un negocio propio que me permitiera dejarles y recogerles, darles de comer y ayudarles con los deberes. Pensé: mis hijos solo serán pequeños una vez, y ahora me necesitan. Y así nació Paula Nails junto con mi hermana Tere, en honor a mi sobrina, que se llama Paula.
Los años que no se ven
Siempre he sido de cuidarme: me hacía los pies y las manos con frecuencia, y muchas veces salía decepcionada. Me repetía: “yo esto lo puedo hacer mejor”. Y esa idea fue creciendo poco a poco, casi sin darme cuenta.
Además, este trabajo me daba justo lo que necesitaba: tiempo para cuidar de mis hijos cuando eran pequeños. El proyecto me gustaba cada día más, y lo mejor era pensar que podía convertir un hobby en mi oficio. Hay una suerte enorme en trabajar en algo que te hace feliz.
Fui de las primeras en esta zona. Aunque tenía confianza en mí, al final dependes del público: de la aceptación, de si te va bien o si te va mal. Pero si no arriesgas, nunca sabrás hasta dónde podrías haber llegado.
Y así nació Paula Nails: con esfuerzo, sacrificio y dedicación, pero también con la ilusión de poder vivir de lo que me gusta y, al mismo tiempo, estar cerca de mis hijos.
Más que uñas
Para mí, lo más valioso es la conexión humana. En mi silla no es “una cita más”: es un momento para que una mujer se sienta comprendida y valorada. Y siempre pongo la salud de la uña natural por encima de la estética rápida.
Trabajo con productos seguros y mi prioridad es el bienestar a largo plazo. Eso genera tranquilidad y confianza en mis clientas, porque saben que aquí se cuida de verdad.
Mi manera de hacer las cosas
Trato personal
Paula Nails ofrece un trato personal y único: cada clienta tiene su tiempo, su espacio y una atención cuidada, sin prisas.
Valor
Valoro ese tiempo para una misma: el cuidado, la pausa y el bienestar. Muchas llevamos el peso del hogar, los hijos y el trabajo, y aun así encontramos un hueco. Aquí, ese momento se respeta y se disfruta.
Ambiente
Es un lugar acogedor y entrañable donde puedes relajarte y sentirte como en casa. Un espacio cercano, familiar y pensado para que te vayas con una sonrisa.
Puntualidad
La puntualidad es un pilar de calidad y respeto. Así evitamos esperas y retrasos, y conseguimos una experiencia más exclusiva y relajada para cada persona. La puntualidad también construye una reputación de confianza y profesionalidad.
El porqué de todo esto
Es una forma poderosa de cuidado emocional: un espacio de escucha y desahogo. Muchas veces me convierto en confidente, y para algunas es el único momento del día en el que pueden ser escuchadas sin sentirse juzgadas.
Se crea un vínculo de confianza, tanto técnico como personal. Sostener las manos rompe barreras y nace un apoyo bonito entre mujeres: cercano, humano y real.
Es un lugar acogedor y entrañable: “entras como una clienta y sales como una amiga”.
Paula
Paula Nails · Alcalá de Henares